Hay pescadores que dicen que el Fortuno no se captura: se encuentra.
No suele aparecer en las cartas de los restaurantes. Sin embargo, en el mar peruano es otra historia. Allí, entre corrientes frías y bancos de arena, el fortuno se mueve rápido, fuerte y en silencio. Es un pez que pelea como pocos y que, cuando sale del agua, guarda un secreto que casi nadie conoce.
Su carne, rosada en crudo y blanca al fuego, es firme y jugosa, con la grasa justa para realzar el sabor sin esconderlo. Es el tipo de pescado que resiste el grill, brilla en un tiradito y mantiene su textura en un buen sudado. Los que lo conocen lo saben: su calidad se nota al cocinarlo.
Quizás por eso siempre fue más famoso entre pescadores que entre comensales. Es un pez de pelea. De los que tensan la caña, de los que obligan a respirar hondo y a respetar el mar.
En la costa peruana, el Fortuno es sinónimo de fuerza, velocidad y paciencia. Lo curioso es que, a pesar de todo eso, sigue siendo un gran desconocido. Más accesible que otros pescados “de nombre”, más versátil en la cocina y con una historia que merece ser contada.
En Kasani Fish creemos que el verdadero lujo está en conocer el origen, respetar el mar y elegir pescados con historia y calidad. Porque no todo lo valioso es famoso. Algunos, como el fortuno, simplemente esperan a ser descubiertas.
